A la muerte de su padre, Minos consultó el oráculo, y supo que era el elegido de los dioses para sucederlo en el trono de Creta. Sus hermanos, Sarpedón y Radamantis, lo miraron recelosos cuando el futuro nuevo rey fue a verlos para hacerles tal anuncio; y le dijeron que sólo aceptarían su reinado si podía realizar algún prodigio, que demostrara fehacientemente que contaba con el favor de los dioses. Minos les propuso entonces que le pediría a Poseidón, que haga surgir de las aguas el más maravilloso ejemplar de toro jamás visto, a condición de sacrificarlo luego en su honor. Sus hermanos aceptaron entusiasmados, pero cuando vieron emerger el magnífico toro albino, sin salir de su asombro, debieron rendirse ante la evidencia. Más tarde, la ambición y cierto grado de soberbia, cegaron a Minos haciéndole creer que sería posible burlar al dios de los mares. Pero la verdad salió a la luz, y cuando Poseidón comprobó el fraude, se vengo inspirando en la esposa de Minos un amor desenfrenado por aquel fabuloso animal.
Recordemos que la estirpe de Minos era de origen divino, ya que su advenimiento al mundo se produjo luego de la unión de Zeus, padre de los dioses y los hombres, y una mortal llamada Europa, a quien el dios rapto metamorfoseado de toro.
martes, 8 de junio de 2010
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