
-Cuénteme el sueño, Novelis.
- Me encuentro en el túnel. Una soga me sujeta por la cintura y no me deja avanzar. Me ata a algo que está detrás mio y que arrastro pero no me es posible ver a qué. Entonces saco un cuchillo que tengo en el sobretodo y corto la cuerda secamente. Camino por el pasadizo y al cabo de un rato me doy cuenta que es una red muy compleja de corredores subterraneos. Llego a un recodo donde hay una escalerita de metal en la pared de piedra. Subo los cuatro o cinco peldaños y doy con una escotilla. La levanto a duras penas porque es pesada, la corro a un costado cosa de poder pasar y finalmente la atravieso. La abertura da a una playa desierta y me asombra gratamente sentir ese aire salobre. Camino unos metros hacia la orilla del mar. Tengo la secreta sensación de que una puerta o mas bien un enorme y pesado portón se cierra tras de mi. En ese preciso instante escucho un estruendo y al voltearme descubro un cofre que ha caido del cielo para incrustrarse en la arena. Lo contemplo perplejo. En eso, del interior entran a salir más y más serpientes. Pronto son decenas que vienen a mi. Me quedo inmóvil, azorado, viendo como se deslizan rápidas y sigilosas. Entonces una voz que parece venir del mar me sugiere que trace un círculo a mi alrededor. Asi que tomo el cuchillo y le hago caso. Y las serpientes no pueden entrar. Pero me horroriza la idea de que un ramalazo del viento o una ola borre el círculo protector. En ese momento me despierto.
-¿Qué le pasa con las viboras, Novelis?
-Les tengo miedo, doctor. Recuerdo que una vez alguien me regalo para un cumpleaños un libro para colorear. Eran todas siluetas de animales y las que más llamaron mi atención fueron las de las serpientes, de hecho fue las que pinté. Unos días después fuimos al campo y mientras cazábamos pajaritos con mis primos, nos perdimos en un cultivo. De pronto escuchamos un alarido. Cuando fuimos a ver, mi prima Elba estaba tirada en el suelo. Una serpiente la había mordido en la pierna y después de unas horas murió. Cuando volvimos a casa agarre el libro, arranque las hojas donde estaban las víboras, las rompí en mil pedazos y a moco tendido le roge a mamá que las tirara por el desague.
-Pero han regresado y ese círculo en la arena no parece servir de mucho, Cuánto puede durar un dibujo hecho a orillas del mar. ¿Por qué no lee sobre las serpientes, Novelis? Investigue, aprenda todo lo que pueda sobre ellas, estudie sus diferentes especies, sus hábitos, en fin. Consulte libros de zoología si quiere y fíjese a ver que encuentra. Nada nos produce más temor que lo que desconocemos.
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