Un domingo Elmer pasó por el Club y me pidió que lo acompañe a la placita de la calle Londres. El sol brillaba sobre los empedrados. Era una mañana muy calurosa.
-¿Qué día peronista, vio, Novelis?
-¿Qué vas a hacer a la plaza?
-Voy a cumplir un pedido del General. Parece que anda queriendo darle un gusto a su pueblo. Asi que Elmer tiene que obedecer.
-Ya veo. ¿Y esa flor, che?
-Ah, es para mi novia, nuestra abanderada. Pero ojo Novelis, eh. Que esto quede entre usted y yo…
Cuando llegamos a la placita, los pibes esperaban a Elmer sentados al pie del busto de Eva. Apenas lo vieron se le colgaron del cuello llenos de alegria. ¡Elmer! ¡Elmer!, gritaban y lo besaban. ¿Quieren jugar un rato en las hamacas y después los llevo a comer unos sandwiches?, les preguntó. Luego me miro como queriendo saber si yo tenia unos pesos. Asi que tome de la mano al que tenía una gorra y lo lleve a los juegos. Yo me quede con los pibes. Elmer volvió, se postró ante el busto de Eva, después le dio un beso en los labios y le ofrendó la flor. Más tarde fuimos con los pibes al Trébol. Le pedí al mozo que trajera unos sanwiches. Elmer no paraba de abanicarse por el calor. Los pibes comieron hasta casi atragantarse y no pararon de hacer travesuras. Se sacaban los mocos, se peleaban y hacian un bochinche bárbaro ante la risa indisimulada de nuestros amigos del Club.
-Cómo puede ser que en nuestra patria haya pibes que no tiene para comer, turco –le dijo Elmer a Jalil que se nos había agregado a la mesa.
-¿Podemos tomar coca?, suplico el de gorrita.
-Si, mijito ahora Novelis le pide al mozo. Ojo que después le digo a mi hermana que le devuelva la plata. Coman, chicos. Hoy van a pasar un lindo día como le gusta al General. Después, el turco va a dar una función de titeres para ustedes, ¿que les parece?
domingo, 4 de julio de 2010
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